Un insecto como mascota: “La mantis diabólica”

La mantis flor de diablo (Idolomantis diabolica) o conocida como mantis diabólica es una especie de invertebrado artrópodo, integrante de la familia Empusidae y única especie perteneciente al género Idolomantis.

Es la mantis más grande y se la considera como la mantis rey entre todas, esto se debe tanto a su belleza como rareza. Se puede decir que es uno de los insectos más fascinantes y raros del planeta, por esta razón es buscada como mascota.

La mantis flor diabólica habita en varios países del continente africano, como: Kenya, Somalia, Etiopía, Uganda, Tanzania y Malawi.

La hembra es de mayor tamaño que el macho, y puede alcanzar los 13Cm de longitud, mientras que el macho mide alrededor de 11Cm de largo. Presenta un cuerpo colorido con el cual logra camuflarse y parecerse a una flor, de ahí proviene su nombre “mantis flor del diablo”; además sus patas son similares a las hojas de las flores.

Los cuidados en cautiverio son bastante estrictos, así que se debe pensar bien antes de querer a la mantis diabólica como mascota.

El lugar en donde se encuentre debe tener humedad, pero debe ser caliente la temperatura, ya que su hábitat natural es de esta manera. La temperatura ideal debe rondar entre los 25-35°C. El lugar debe ser amplio debido al tamaño de la mantis, como mínimo tiene que tener el triple de alto del insecto. Es necesario que abunde el follaje con flores y plantas.

La alimentación de la mantis diabólica se basa especialmente de insectos voladores, como: mariposas, moscas, polillas, etc. No caza insectos venenosos como las avispas o abejas. La cantidad del alimento depende exclusivamente de la edad y el tamaño de la mantis. Las mantis adultas pueden alimentarse con polillas de halcón, mientras que las jóvenes con moscas de fruta.

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