
Cuando el perro no tiene espacio y vive encerrado, el equilibrio psicológico del animal se ve perturbado, y pueden manifestarse conductas inadecuadas. La causa más común es toda la energía que acumulan, causando crisis de ansiedad, más que nada en los perros que son nerviosos, que no tienen contacto social con otros perros y que no juegan, como los animales que han estado mucho tiempo atados o encerrados en perreras.
El perro al no estar con otros perros y no poder jugar, comienzan a aparecer cambios de carácter y comportamiento en él, generando obsesiones tales como dar giros sobre si mismos, saltar sin parar, ladrar, perseguirse la cola, hasta en algunos casos lastimarse parte de la cola, también morder los comederos y destrozar la casa.